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GUIA PER L’ANÀLISI, LA REFLEXIÓ I LA VALORACIÓ DE PRÀCTIQUES INCLUSIVES


David Duran, Climent Giné i Álvaro Marchesi han elaborat aquest interessant material.

La Guia persegueix un objectiu doble: per una banda, orientar el procés de canvi en els centres educatius cap a la inclusió i, per l’altra, servir de referent per identificar les bones pràctiques inclusives que ajudin en aquest procés de millora escolar.

Guia REINE


Un material per la reflexió envers la inclusió als centres. Ho ha publicat CREENA a la seva web i ha estat elaborat per la USDS Estatal d'Educació, me l'ha passat una companya PT. Dóna moltes pistes de com encetar aquesta temàtica als claustre. També té present serveis externs i famílies. Molt interessant.

Que el disfruteu! Cliqueu la imatge per accedir al document.

"El pato en la escuela"

Aquesta faula, de Miguel Àngel Santos Guerra, ens ajuda a reflexionar sobre el valor de la diversitat, sobretot envers la tendència a homogeneitzar.

"Cierta vez, los animales del bosque decidieron hacer algo para afrontar los problemas del mundo nuevo y organizaron una escuela. Adoptaron un currículum de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar y, para que fuera más fácil enseñarlo, todos los animales se inscribieron en todas las asignaturas.
El pato era estudiante sobresaliente en la asignatura natación. De hecho, superior a su maestro. Obtuvo un suficiente en vuelo, pero en carrera resultó deficiente. Como era de aprendizaje lento, en carrera tuvo que quedarse en la escuela después de hora y abandonar la natación para practicar la carrera. Estas ejercitaciones continuaron hasta que sus pies membranosos se desgastaron, y entonces pasó a ser alumno apenas mediano en natación. Pero la medianía se aceptaba en la escuela, de manera que a nadie le preocupó lo sucedido salvo, como es natural, al pato.
La liebre comenzó el cuso como el alumno más distinguido en carrera pero sufrió un colapso nervioso por exceso de trabajo en natación. La ardilla era sobresaliente en trepa, hasta que manifestó un síndrome de frustración en la clase de vuelo, donde su maestro le hacía comenzar desde el suelo, en vez de hacerlo desde la cima del árbol. Por último enfermó de calambres por exceso de esfuerzo, y entonces, la calificaron con 6 en trepa y con 4 en carrera.
El águila era un alumno problema y recibió malas notas en conducta. En el curso de trepa superaba a todos los demás en el ejercicio de subir hasta la copa del árbol, pero se obstinaba en hacerlo a su manera.
Al terminar el año, un anguila anormal, que podía nadar de forma sobresaliente y también correr y trepar y volar un poco, obtuvo el promedio superior y la medalla al mejor alumno.”

Índex per la inclusió en català: un instrument per la reflexió i presa de decissions als centres


L'Índex és un recurs que serveix per donar suport als centres educatius per tal d'anar avançant cap a l'educació inclusiva.
És un document que pot ajudar a l'hora de millorar la seva pròpia actuació. Aquests materials estimulen i ajuden a millorar qualsevol centre educatiu, sigui quina sigui la seva situació actual referent a la inclusió, és a dir, sigui quin sigui el grau en què el centre atén tot l'alumnat.

Una metàfora.... la millor manera d'entendre un concepte: LA INCLUSIÓ.

Al següent text, que apareix al llibre de Pere Pujolàs Aprendre junts alumnes diferents, es compara la inclusió educativa amb un sopar on hi ha un convidat amb unes característiques que no li permeten ajustar-se al menú (currículum) previst.
Que el disfruteu!
La profesora de pedagogía dijo a sus discípulos:“El maestro de una escuela se puede comparar a un prohombre muy respetado que sabía cocinar muy bien y que preparó una cena para un grupo de amigos”. Al ver la cara de sus extrañados discípulos, la profesora siguió explicando: “Un prohombre de una ciudad se encontró con un viejo conocido a quien no veía desde hacía mucho tiempo. El prohombre tenía previsto celebrar el día siguiente una cena con un grupo de amigos y amigas que también lo conocían y que tampoco sabían nada de él desde hacía muchos años, y lo invitó a cenar. El prohombre era buen cocinero y preparó una cena espléndida: entrantes variados, guisos de toda clase y un pastel con frutas confitadas. Todo regado con vinos del Priorat y cava del Penedés. El mismo día de la cena, cayó en la cuenta de que su viejo amigo –no recordaba demasiado bien el porqué- tenía que tener mucho cuidado con lo que comía y que seguramente nada de lo que había preparado con tanto cuidado le iría bien. Le telefoneó enseguida […] explicándole lo que pasaba, y le dijo que lo sentía mucho, que más valía que no fuera a la cena y que ya le avisaría cuando celebrara otra. Otro prohombre de la misma ciudad se encontró en la misma situación. También había preparado una cena espléndida para sus amigos y había invitado a un viejo conocido de todos con el que se había encontrado un par de días antes. La misma tarde de la cena, otro de los invitados le hizo caer en la cuenta de que, por si no se acordaba, el viejo amigo no podía comer de todo. El prohombre, que se había olvidado de ello, corrió a telefonear a su amigo para preguntarle si aún tenía el mismo problema y para decirle que no se preocupara, que fuera de todos modos, ya que él le prepararía un plato de verdura y pescado a la plancha. Curiosamente, un tercer prohombre de la misma ciudad, también muy respetado, se encontró con un caso idéntico. Cuando ya lo tenía prácticamente todo a punto, se acordó de que aquel a quien había invitado a última hora […] tenía que seguir una dieta muy estricta. Entonces cambió el menú deprisa y corriendo: seleccionó algunos entrantes que también podía comer su viejo amigo, guardó los guisos en el congelador para otra ocasión e improvisó un segundo plato, también espléndido, pero que todo el mundo podía comer; también retocó el pastel, y en vez de fruta confitada le puso fruta natural. Llegada la hora de la cena, todos juntos comieron de los mismos platos que el anfitrión les ofreció”.
Después de esta larga explicación, la profesora preguntó a sus discípulos: “¿Cuál de estos tres comensales de última hora se debió de sentir más incluido en la cena con sus viejos amigos y conocidos?”
“Sin duda, el tercero”, respondieron unánimemente los discípulos, sin vacilar un solo momento.
“Efectivamente”, corroboró la profesora de pedagogía. Y siguió con la lección, diciéndoles: “Una escuela selectiva sólo quiere a aquellos discípulos que pueden comer el menú que tiene preparado de antemano: un currículum prefijado. En cambio, una escuela inclusiva es muy diferente. Ni siquiera se conforma con preparar un menú especial –un currículum adaptado- para un estudiante que tiene problemas para comer el menú general, es decir, el currículum ordinario, genera. Una escuela inclusiva es aquella que adecua el menú general para que todo el mundo pueda comerlo, para que sea un currículum común”. Y concluyó: “En una escuela inclusiva, detrás de cómo y de qué se enseña hay unos determinados valores que configuran una forma muy determinada de vivir”.